Con el deseo de alargar la vida de los alimentos con procesos más eficientes, es a principios del siglo diecinueve se desarrollan los primeros procesos de deshidratación por aspersión.

Es hasta mediados del siglo veinte que realmente evoluciona la tecnología de deshidratación por aspersión posicionándose rápidamente como el mejor método en la preservación de los alimentos.

Esto se debe al corto tiempo de exposición del producto a la temperatura y a la baja temperatura que adquiere el alimento en su deshidratación, así como por su bajo costo de proceso.